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Si queremos lograr una cultura más rica, rica en valores de contrastes, debemos reconocer toda la gama de las potencialidades humanas, y por lo tanto tejer una sociedad menos arbitraria, una en la que la diversidad del regalo humano, encuentre un lugar adecuado." Margaret Mead

marzo 01, 2014

Carta al Maestro Pablo González Casanova: Los pueblos y comunidades sabemos que, o resistimos o morimos.





Carta al Maestro Pablo González Casanova: Los pueblos y comunidades sabemos que, o resistimos o morimos.
Carta al Maestro Pablo González Casanova*:
José Ángel Quintero Weir

“Ya no se quiere ocultar que la llamada izquierda institucional no es de izquierda, ahora se presenta como una virtud, de la misma forma que se anuncia un café descafeinado con la virtud de que no desvela y no sabe a café”.
Sub-Comandante Insurgente Marcos. 
Ni el centro ni la periferia”. Ponencia presentada en el Primer Coloquio Internacional “In Memoriam Andrés Aubry”. 13 al 17 de diciembre de 2007. Universidad de la Tierra. Chiapas. México.




TaataArauraa-Watiyerari:
(Nuestro viejo padre-maestro)

Maestro, con todo el respeto, me dirijo ante usted precisamente, por el piso que sólo con su hacer usted ha levantado para que su palabra resulte erguida ante todos nosotros. Pero como sé que usted, para nada sabe quién es este impertinente que soy yo, que se atreve a erguir su palabra ante usted; debo decirle que: tanüliaJuseechonChinoquinterokai, taata te; aka, tapiniJoseAngelnüchon Julia Weir. Soy José el hijo del “Chino”* Quintero, mi padre; pero también soy José Ángel, el su hijo de Julia Weir. Le escribo desde la región de Suliaakarü, woummain, wo’uleeañunmmokartükaroorakarkeetüayounaMarakaayayujapini Lago de Maracaibo, outamusíatümmainwayuukana; esto es, le hablo desde la región del Zulia, nuestro territorio, donde emergimos los añuu en el gran lago de los espejos que los criollos de Maracaibo nombran Lago de Maracaibo, pero también es tierra de los wayuu. Nnawawenesolaran. Nojotsüalijunakan. Añuunwe, wayuu waya, wayuukana, añunwekan. No somos venezolanos, somos añuu, somos wayuu. Pero ningún criollo, así sea Presidente de la República, es más venezolano que nosotros. Sin embargo, no lo somos, y, por eso, hoy, igualito que en tiempos que a nuestro territorio llegaron los alemanes, porque (esto lo aprendimos o descubrimos, precisamente, estando en México, nuestro territorio (Suliaakarü), fue entregado como si de ellos fuera, por los reyes de España a unos banqueros alemanes en pago de las deudas que las expediciones de Colón, Cortés y demás conquistadores de esto que llaman América Latina, habían generado a la corona. Yo les cuento eso a mis hermanos y ellos se asombran, y, hasta se ríen, porque dicen: ¿Cómo es eso que esos reyes que nunca vimos entregaron nuestras tierras sin que nuestros abuelos nunca se enteraran? WoummainWou’lee, ¿ama namüreinaikawawinkanwa? Nuestro territorio es el lugar donde emergemos, ¿cómo ellos pueden vender nuestras aguas?

Ellos ríen al escuchar mis cuentos de lo que aprendí en México. Hoy ya no ríen; de hecho, ya nadie ríe, porque sabemos, que la muerte ronda nuestro hombro izquierdo y es poco el tiempo que nos queda antes que nos toque. Precisamente, por eso, me he atrevido a escribirle a usted esta carta.

En eso que llaman (Estado-nacional) Venezuela, los pueblos llamados por los blancos: indígenas, pero que cada uno de ellos sabe autodenominarse y definirse y, que son unos 34 pueblos pero que, todos sumados, no alcanzamos el 10 % de la población nacional (cosa muy importante para todos los blancos o criollos que ya desde la derecha o de la izquierda, justifican la necesidad de nuestra muerte), somos la minoría entre las mayorías pobres. 

En esto que llaman Venezuela, nuestros abuelos waraurakanparaañunkan, watuchaakana, nuestros ancestros, nuestros más antiguos abuelitos, nunca tuvieron la necesidad de hacer grandes monumentos, ni pirámides, ni grandes construcciones porque, a fin de cuentas, la tierra de la selva es tan suave y tierna que cualquier construcción de esas destrozaría su cuerpo y, por eso, por saber de la eterna juventud del suelo de la selva que nunca levantamos nada que la misma selva no pudiera consumir luego. 

Sin embargo, no es eso lo que dijeron los blancos europeos y, por eso, sólo indios fueron los Mayas, los Aztecas y los Incas y, según este parecer, lo único que de ellos quedan son las ruinas de un pasado que, hoy por hoy, sirve al negocio de los Walt Mart para turistas, pues, en todo caso, “los indios que inventaron tales ruinas ya no existen”, “son pasado”. Pero si estos grandes constructores de grandes arquitecturas desparecieron, nosotros, los que nunca construimos nada que se le parezca, no sólo desparecimos por no hacerlas, sino por constituir una aberración, aún en tiempos de los Incas, los Aztecas y los Mayas. 

Claro, este es el parecer de los blancos europeos que llegaron en 1492. La cosa, TaataPablochaa, es que esta idea perdura y, no sólo la sostienen los llamados “derechistas neoliberales” sino los llamados de la “izquierda” y, más exactamente, de los llamados “gobiernos progresistas”. Sólo por eso le escribo, porque en fin y, para no hacer larga esta única y definitiva comunicación; sobre todo, porque presentimos que ya no hay tiempo, por lo menos, no para nosotros, le escribo porque vi su firma en un comunicado en defensa del Estado-gobierno venezolano y de Nicolás Maduro como heredero del trono dejado por Chávez. 

De antemano, le aclaro, esta carta no es una crítica hacia usted ni a ninguno de los que para nosotros importan en esas firmas, es decir: la suya, la de Carlos Walter y la de Raúl Zibechi los otros, no es que no nos importen, pero no tenemos tiempo para convencerles, pues, este tiempo es nuestro tiempo de defender lo poco que nos queda, o, lo que nos han dejado. 
No voy a atosigarlo con datos, cifras o estadísticas (lo que siempre me exigen, aún aquellos que hablan de otra “ciencia”), es decir, si hablo de muertos, ellos me exigen nombres y apellidos y direcciones para poder creerme, pero yo no puedo hacer eso porque cuando un wayuu, un añuu o un bari muere, su nombre no se pronuncia nunca más, pues, el sólo nombrarlo implica que su espíritu se confunde, pues, el muerto puede llegar a creer que aún está entre los vivos y, confundido, puede decidir quedarse entre nosotros, lo que lo convierte en un peligro, sobre todo, para los niños inocentes que, por eso, pueden ser víctimas del vaho del espíritu del muerto que, aún sin querer, los enferma y hasta lo mata.

Pero los criollos insisten en el “dato concreto”, la “cifra real”, la “encuesta oficial”, y, esto no sólo lo hace la derecha sino la izquierda, pues, a fin de cuentas, para ambos sólo somos la representación de aquello que, usted, Taata, nos enseñó debía ser llamado “colonialismo interno” y este colonialismo interno, quiéralo usted o no, hoy no tiene ideología.

En todo caso, no pretendemos reclamarle si usted apoya a Maduro para que se eternice en el gobierno de esto que los criollos llaman Venezuela y que nosotros llamamos Karooralee, la gente de las flechas llama WarairaRepano, la gente de las canoas llama Odosha y, en fin, cada uno de nuestros pueblos le dio un nombre de acuerdo a eso que los criollos dicen son nuestras “creencias”, pero que, esto también lo aprendimos en México leyendo a un señor muy blanco llamado Luis Villoro, y nos pareció bien contárselo a nuestros hermanos aquí y a ellos les pareció parejo.

En fin y de última cuenta, lo que queremos decirle es que, por favor, si quieren apoyar al gobierno que sea con su firma, pues, nadie se lo impide, pero sepa que ese mismo gobierno que supuestamente enfrenta una agresión imperialista, nos está matando de hambre en la Guajira, en la Laguna de Sinamaica, que mis hermanos que antes salían a pescar ya no pueden hacerlo porque en ese lago que los llamados venezolanos señalan como suyo y lo convirtieron en símbolo de riqueza porque de allí, por más de un siglo, ha salido todo el dinero con el que se han enriquecido los más viles detentadores del poder del Estado-gobierno de esto que ustedes conocen como Venezuela (incluyendo a Chávez y a su familia y sus seguidores más cercanos, hoy, sus herederos). Pero los añuu, sus milenarios habitantes, esos que vio Américo Vespucci en su cartográfico recorrido por las tierras conquistadas por los reyes católicos de España y que por sus palafitos pensó en una Venecia muy pobre, humilde, poblada por gente que en su lengua no tenía, ni siquiera, una palabra para designar el significado de enemigo y que hemos tenido que crear muy recientemente.

Quiero explicarme para que me entienda, y, por favor, no nos meta en el saco del lenguaje oficial del gobierno: “fascistas”, “escuálidos”, “financiados por el imperialismo”, y cualquier otro reduccionismo que todos los funcionarios oficiales o aspirantes a funcionarios de esto que llaman “revolución bolivariana” repiten sin saciedad para no escuchar, para no ver, para justificar crímenes de jóvenes que, no por pensar diferente puede justificarse su asesinato ejercido por grupos que cuentan con todo el poder y la impunidad del estado-gobierno. Esto lo decimos, no sólo en nombre de todos los yukpa familiares de Sabino Romero asesinados por fantasmas que todo el mundo saben que están vinculados al Estado-gobierno bolivariano; no sólo en nombre de los pemones asesinados por supuestos garimpeiros que pagan sus atrocidades con los indígenas a los mandos militares del Ejército y la Guardia Nacional Bolivariana; o más recientemente, los crímenes que un  mando militar (no me pregunte si es general o coronel porque no sabría cómo responderle, lo que sí sé es que todos los wayuu desde el río Limón hasta Puerto Estrella, en la Guajira Colombiana, lo señalan como “el quema camiones”, “el yoluja” porque tiene pactos con los espíritus más malignos, el “asesino de unos 25 wayuu”, el que tortura a un wayuu para que denuncie a otro y lleva la lista de los que han denunciado a otros en la tortura para pasarle los nombres de los “denunciantes” a la familia de los denunciados (algunos de ellos asesinados), para cuando, dice riendo: “cuando yo me vaya de aquí se mataran entre ustedes solitos”. He allí, el militar revolucionario representante de la revolución bolivariana en La Guajira. Pero, dirá usted, ¿cómo es eso?, si ese es el Ejercito Bolivariano proclamado por Chávez, y Chávez es Fidel y Fidel es la revolución y la revolución es libertad y la libertad es…?

Lo único que yo le puedo decir, sabiendo que al momento de usted investigar quién carajos es este tipo que se atreve a escribirle sin conocerle, deberá buscar a Ana Esther Ceceña y ella le dirá que yo provengo de las FALN, comandadas por Douglas Bravo y, Douglas Bravo es Douglas Bravo, esto es: para el Estado-gobierno chavista y sus beneficiados, Douglas es un utopista, loco, ya muy viejo y por eso, no hay que hacerle caso. 

Yo, quien le escribe, José Ángel Quintero Weir, no voy a negar nunca mi pasado, y, mucho menos mi pasado con Douglas Bravo, pues, ciertamente fui militante de las FALN, pero por encima de todo, soy Juseechon “Chinoquintero” wayuukai, soy el hijo del wayuu “Chino Quintero” y, desde ese pueblo le hablo, y le digo:

Hoy, por hoy, el pueblo wayuu está siendo criminalizado y asesinado por las fuerzas del Estado-gobierno de Nicolás Maduro, el responsable directo es un oficial que llaman Ramón Romero Bolívar, un militar que según él mismo dice a voz en cuello, ha sido designado por Diosdado y Maduro a cargo del puesto de toda la Guajira Venezolana con sede en la población de Cojoro para acabar con todos los wayuu “contrabandistas” y “apátridas”. Cumpliendo este cometido, hace más de tres meses que el gobierno de la “revolución” ha prohibido que nuestras familias transporten alimentos desde Maracaibo para sus familiares, representantes permanentes en nuestros territorios ancestrales, orden que este oficial cumple tan a cabalidad, que ha llegado a asesinar en la Guajira venezolana, según testimonio de los hermanos, cerca de 25 wayuu entre jóvenes, niños y ancianos.

Hoy, hay una crisis económica, política y social en este país que todos ustedes conocen como Venezuela que, por cierto, no hemos generado nosotros, pues, no fuimos nosotros los que dilapidamos la mayor cantidad de dinero que Estado-nacional alguno haya recibido en cualquier momento histórico, pero que por desconocer a las comunidades, para someterlas a su control político-clientelar y para simple y vulgar enriquecimiento sin importar nada, aunque en el discurso se mencione siempre palabras como: “izquierda”, “revolución”, “patria” entre otras favoritas a los discursos de los más conspicuos representantes de este desastre que llaman “revolución bolivariana”. El hecho es que, hasta donde yo sepa, no ha habido en América Latina un gobierno con el poder económico y político, especialmente por su apoyo popular, que el gobierno de esto que ustedes llaman “revolución bolivariana”. 

Recientemente, nada menos que el Ministro de Energía y Petróleo, que también es el Presidente de la Estatal Petrolera, pero que también es el Presidente del Gabinete Económico (Chale, dígame Taata, ¿quién en la dictadura perfecta del PRI llegó a ocupar tanto poder?, que no fuera, aunque sea de palabra, cuestionado)., ha declarado al Ex-Vicepresidente, Exministro de Defensa y, periodista, José Vicente Rangel, que durante los últimos 15 años se han dilapidado unos 50 mil millones de dólares (esto es, el doble de las reservas internacionales de esto que ustedes llaman Venezuela), y, al preguntarle el ahora periodista, pero antes Exministro de Defensa y Expresidente de la República, cómo fue que se perdió esa cantidad de dinero, el administrador de esos mismos recursos le responde con su cara muy bien lavada: “Es que nunca se planificó nada. Nunca hubo planificación, de hecho, no es posible un ejercicio contable de lo gastado”. 

Hoy mismo, hay un gran debate en México en contra de la “privatización de PEMEX” propiciada por el gobierno de vuelta del PRI; sin embargo le informo Taata, que eso ocurrió aquí en esto que ustedes llaman Venezuela hace rato, y, nada menos que contando con la rúbrica de Chávez de por medio y en función de las mismas transnacionales: Chevron-Texaco (justo después que acusó a Bush que yedía a infierno), la Repsol, y, debemos agregar, en homenaje a eso que el mismo Chávez llamó “la multipolaridad del poder”, a los Chinos y a las “mafias rusas” en la distribución de lotes en la llamada Faja Bituminosa del Orinoco que ahora Maduro pretende rebautizar como Faja Petrolera Hugo Chávez pero que siempre ha sido territorio Ye’kuana y su nombre verdadero es Anawanadi. ¿Cuál cree usted Taata debe ser el nombre que nosotros debemos aceptar?

Pero no quiero que esta única y definitiva comunicación que me atreveré hacerle llegar sea tan larga, pues, lo que en verdad quiero es contarle esta historia:

Todos en el mundo creen que esto que todos llaman Venezuela es y existe porque no es nada más que petróleo y mises bellas (bueno, lo de mises bellas parece ser algo que el gobierno de Maduro está dispuesto a acabar, pues, siguiendo sus órdenes, el Gobernador Ameliach de un estado que llaman Carabobo pidió a los “colectivos revolucionarios” (especies de macheteros de Manuel Noriega, o TountontsMacoutes de Duvalier, pero motorizados),asistir a la marcha de la oposición “escuálida”, “fascista” y “preparada militarmente por el imperialismo norteamericano” a accionar lo que él consideraba “un contrataque fulminante”. 

La verdad, los colectivos le hicieron caso, fueron a la marcha de los opositores convocados por la oposición tradicional, con banderitas de esto que ustedes llaman Venezuela, y, los “épicos revolucionarios dispararon exactamente a una Miss Turismo y le metieron dos plomos en la cabeza y, en heroica acción, lograron matarla: ¡Viva La Revolución! ¡La revolución ha triunfado! ¡Mataron a una Miss!, desarmada.

Le aseguro Taata que esta será la noticia que usted verá durante meses en los medios, incluyendo a La Jornada, pero usted nunca verá, leerá o tendrá noticias de que en La Guajira venezolana nosotros estamos batallando con el Ejército bolivariano, la Guardia Nacional bolivariana, aún a sangre y fuego, por alimentar a nuestros viejos y niños en La Guajira. Estoy seguro que de eso no le habló el que le pidió su firma en apoyo a un gobierno que está siendo amenazado terriblemente por el fascismo de una Mis Turismo y fue por eso que, hoy, acaba de ser declarada muerta con dos disparos en la cabeza.

Imagino que al autor de los disparos le darán el Premio Libertador al pensamiento crítico, pues el General, Comandante, teniente o no sé qué cosa sea, Ramón Romero Bolívar lleva, según los testimonios wayuu, cerca de 25 wayuu asesinados, muchos camiones y casas de paja wayuu incendiadas, y, “por ahora”, no ha sido condecorado; por lo menos, no públicamente. Perdone el sarcasmo, pero no tengo otra forma de expresarle que esto por lo que usted está exponiendo su piso histórico, apesta.

Pero no le escribimos para reclamarle nada, sino, por el contrario, para proponerle otro camino: el de nuestras comunidades. En este sentido, sólo le pedimos que solicite a los mismos que le pidieron apoyar al Estado-gobierno revolucionario de Nicolás Maduro en contra de la intromisión fascista del imperialismo norteamericano que, por favor: 1) Que públicamente Maduro ordene la liquidación de las concesiones minero-carboníferas otorgadas a los Chinos en pago de la multimillonaria deuda que Chávez (no Maduro) adquirió con este nuevo imperio; 2) que Maduro ordene la liquidación de toda concesión a los brasileños (vía Odebrecht) para explotar el coltan en el territorio de los barí y los yukpa en la Sierra de Perijá; 3) que Maduro, amenazado por el fascismo imperialista norteamericano derogue todas las concesiones mineras a empresas francesas, irlandesas, inglesas, rusas, bielorusas, chinas y, por supuesto, norteamericanas (especialmente las otorgadas a la familia Bush), en la faja bituminosa del Orinoco, el estado Bolívar y la Amazonía venezolana. 

Esto lo exigió nuestro siempre querido hermano Carlos Walter Porto-Gonçalves antes de firmar el documento redactado por lo que nosotros aquí llamamos: la Corporación de Turismo Intelectual de Izquierda perteneciente al Ministerio del Poder Popular de “Cogidos a Lazo”. Vuelva a perdonarme el sarcasmo, sobre todo, porque está dirigido no a usted, sino a los burócratas que se presentan como intelectuales de izquierda que dirigen esa instancia con presupuestos que ningún hospital en Venezuela maneja.

Ahora que, la historia que quería contarle es que, milenariamente, siempre hemos sabido de la existencia de eso que tan valioso es para los gobiernos de derecha o de izquierda en esto que ustedes llaman Venezuela: el petróleo. Nosotros siempre le hemos llamado Mmeene, los barí le llaman Ñankúa. Nosotros lo usábamos para calafatear nuestras embarcaciones o para iluminar nuestros caseríos. Los barí, nunca lo tocaban, porque saben que se trata de seres que sólo salen en la noche y tienen su propia energía, capaz de liquidar a un hombre con su singular explosión. 

El hecho es que, los más grandes yacimientos de Mmeene están en el fondo del Lago, nuestro territorio, y, una vez descubiertos en el siglo XIX, fuimos expropiados por el Estado, pues, éste entregó las aguas a la Creole Petroleum Corporation y a la Royal Ducht Shell. Nuestros espacios de pesca se fueron reduciendo; sin embargo, podíamos pescar en otros lugares. Luego el mismo Estado-gobierno, en los años 70 del siglo XX, creo la Petroquímica a orillas de nuestro lago territorial, y, por supuesto, no sólo perdimos ese espacio para pescar sino que, desde entonces, 5 de cada mil niños de nuestras familias habitantes de las orillas del Lago de Maracaibo, nacen sin cerebro.

Finalmente, Taata, en los años ochenta el Estado-gobierno decidió explotar minas de carbón con lo que llaman “tecnología de minas a cielo abierto” en las cabeceras del río que los criollos llaman río Limón pero que tanto wayuu como añuu llamamos: Wasaalee (el lugar donde bebemos), y, de los añuu ya no queda nada, no hay peces que pescar, no hay cangrejas ni camarones, no hay yaguasas que cazar en tiempo de verano; en fin, nos quitaron todo: unos en nombre de la democracia, los de hoy, en nombre de la revolución, pero parece no importar, pues, a fin de cuentas los muertos son unos pinches indios. 

De hecho, esto también lo aprendí en México porque, esto fue lo que me dijo nada menos que la entonces coordinadora del Posgrado en Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, digo su nombre para que no se olvide que nosotros no olvidamos: Norma de Los Ríos. Hoy, me dicen que tiene gran importancia académica en la UNAM, pues, esta señora, cuando le pregunté si en verdad sabía lo que valía un barril de petróleo para los pueblos afectados, como mi pueblo añuu, ella, sin respuesta posible, me dijo tajante: ¡Pues que importa, lo importante es que Cuba viva con el petróleo venezolano!
Lo que ella no sabe (tampoco los cubanos), es que cada barril de petróleo que sale de las aguas del Lago de Maracaibo es sangre que sacan de nuestras venas, matándonos. Pero, eso no importa, somos indios, qué importa que nuestras venas sigan abiertas si es la revolución cubana la que logra sobrevivir.

Finalmente, Taata, sólo queremos que nos escuche, que nos ayude. Si nuestra palabra en algún momento le resulta ofensiva, le juramos que no es a usted a quien pretendemos ofender (si es que lo hemos hecho), pues, por el contrario, si alguien nos enseñó a que los colonialistas no se habían ido y que se habían multiplicado luego de la independencia fue usted; pero no podemos dejar de ser, por lo menos, sarcásticos, con quienes todos los días nos matan y, al mismo tiempo, hacen actos televisados en nuestro honor; ponen a algunos de nosotros a disfrazarse como “indios” y nos muestran como vitrinas para que todos se sientan felices. Eso, en verdad, nos molesta y nos inquieta que un taataaraura como usted (el más sabio por su edad), no pueda vernos, no pueda escucharnos, ni siquiera sentirnos en nuestra muerte, sólo porque otros hablan por nosotros.

Taataaraura-watiyerari, aunque no esté de acuerdo con todo lo que le he dicho en nombre de mi pueblo, le pido, por lo menos, acuse recibo de nuestra palabra, pues, a fin de cuentas, nos quiera o no, nos escuche o no, siempre le respetaremos como un ayouna que dijo una palabra:“colonialismo interno”, que no dejaremos nunca de tomar como si nosotros mismos la hubiéramos inventado para explicar nuestra desgracia y nuestra condena en manos de lo que los ayouna de “derecha” y de “izquierda” siempre nos aplican, sin juicio, sin tribunal, sin derecho a la defensa, pues, ¿a quién le importan unos indios que desaparecen si lo que se pretende aparezca es, nada menos que la “revolución”?.

Taata, no creemos que usted piense así, por eso nos atrevemos a escribirle.
Un abrazototote
José Angel Quintero Weir.

* Esta comunicación es extensiva a: Aníbal Quijano, Carlos Walter Porto-Gonçalves; Raúl Zibechi; Eduardo Galeano, ante quienes, siento debo disculparme si es que en y, desde mi dolor, mi palabra, en algún momento, les ha llegado a ofender. En fin, a todos los que en verdad quieren luchar a nuestro lado.



* Todo indígena wayuu es para cualquier criollo, en Venezuela, un “chino”; por eso, para todos en Maracaibo, mi padre era el “Chino” Guajiro (wayuu)  Quintero.







Fuente: La Guarura


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